Vivan las alcachofas de Sant Boi

Publicado el 19 junio 2010
Archivado en Alberto C. Molina | Salir del comentario

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Seguramente no serán recordadas como las mejores finales de la historia, de hecho el «seguramente» sobra. Pero gracias al último partido de la serie, al séptimo, sí nos acordaremos de ellas dentro de unos años como unas de las más emocionantes. Apenas unos minutos antes de las 06:00 de la mañana del 19 de junio, Pau Gasol lloraba sobre la cancha del Staples Center de Los Angeles. Podrían haber sido lágrimas de tristeza, pero no. El pívot de Sant Boi de Llobregat acababa de ganar su segunda NBA, la segunda desde que juega con la camiseta de los Lakers. Y no fue sencillo.

Después de tres victorias para cada franquicia, Boston Celtics, con permiso de las primeras canastas locales, dominaron el tempo del partido decisivo hasta el final del tercer cuarto. Como se suele decir, las defensas se imponían a los ataques. Los de verde, que jamás habían perdido un séptimo encuentro, se encontraban a sus anchas gracias a la polivalencia del joven base Rondo y a los triples de Allen. Mientras tanto, enfrente, Kobe Bryant no hacía más que lanzar y fallar. Fue entonces cuando un tipo de Sant Boi tiró de galones y a base de entrega en la pintura, de un par de rebotes y de canastas vitales (al margen de los tiros libres errados), los Lakers remontaron y acabaron ganando el partido y el Anillo por sólo cuatro puntos (83-79).

Pese a su gran actuación, Pau no logró «arrebatarle» el MVP de las finales a su amigo Bryant, pero para quienes reconocemos el valor de lo que está consiguiendo para el deporte español, como si lo hubiera hecho. En su honor, y en el de uno que ya no está entre nosotros y que tanto hizo también, a su manera, por el baloncesto, Andrés Montes: «vivan las alcachofas de Sant Boi».

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